viernes, 14 de marzo de 2014

Argentina 2 Francia 1



- 1º Vuelta Final - Grupo 1
- Martes 6 de junio de 1978
- Hora de comienzo: 19:15
- Estadio: River Plate (Buenos Aires)
- Árbitro: Jean Dubach (Suiza)
- Árbitro asistente 1: César Augusto Orozco Guerrero (Perú)
- Árbitro asistente 2: Werner Winsenmann (Canadá)
- Condición del campo de juego: Bueno
- Espectadores: 77.216



Argentina
Francia
5. Ubaldo Fillol
21. J. P. Bertrand-Demanes
15. Jorge Olguín
2. Patrick Battiston
7. Luis Galván
3. Maxime Bossis
19. Daniel Passarella     
8. Marius Tresor
20. Alberto Tarantini
6. Christian López
2. Osvaldo Ardiles
11. Henry Michel
6. Américo Gallego
9. Dominique Bathenay
21. Daniel Valencia
15. Michel Platini
9. René Houseman
18. Dominique Rocheteau
14. Leopoldo Luque
17. Bernard Lacombe
10. Mario Kempes
19. Didier Six  X
DT: César Menotti
DT: Michel Hidalgo

- Goles:
               PT: 45' Passarella (penal).
               ST: 15' P'latini y 28' Luque.

- Cambios:                   
                    Argentina: 19' ST Alonso por Valencia y 26' ST Ortiz por     Alonso (lesionado).
                    Francia: ST 20' Baratelli por Bertrand-Demanes (lesionado)

- Amonestados:                           
                             Argentina: No hubo.
                             Francia: Didier Six.

- Expulsiones: No hubo.
- Otras incidencias: -






Síntesis del encuentro




Match completo



Los dos equipos alineados a la hora de los himnos. La Selección Argentina, desde el centro de la imagen hacia
 la derecha, forma con: Passarella, Gallego, Houseman, Fillol, Luque, Olguín, Ardiles, Galván, Valencia, 
Tarantini y Kempes (Corbis/www.fifawallpapers.com)


Formación inicial de Francia: Bertrand-Demanes,  Bathenay, Bossis, Battiston, Lopez y Tressor (arriba);
 Rocheteau, Platini, Lacombe, Michel y Six (abajo).
(thevintagefootballclub.blogspot.com.ar)


Festejamos una victoria
Sufrimos una actuación
por Juvenal
El Gráfico Edición Extra - 08-06-78



"Cuando un equipo gana gracias a un golazo como el que marcó Luque contra Francia, todas las explicaciones parecen estar sobrando. Porque en esas décimas de segundo que corrieron desde que partió el disparo hasta que la pelota estalló en la red, cabe todo el fútbol. Todo lo que el juego tiene de hermoso, espectacular, vibrante, brutal y definitivo. Pasan a segundo plano los merecimientos acumulados en el partido, se superan todos los errores cometidos y hasta se olvida la mucho que sufrimos para llegar al éxtasis de la victoria.
Además, es una Copa del Mundo...
Una competencia basada en resultados positivos que permiten seguir viviendo, porque el empate o la derrota, aunque sean injustos, aunque hayamos merecido mejor suerte, nos dejan inexorablemente a un costado del camino.
Se le ganó a Francia y ese triunfo coloca a nuestro equipo en la segunda vuelta de la Copa. Y eso tiene un valor muy grande, porque no siempre un campeón del mundo se edifica sobre grandes performances, pero siempre, inevitablemente, se cimenta sobre buenos resultados.
Por eso no queremos arruinarle el festejo. Ni a usted, que gritó "AR-GEN-TI-NA", hasta quedarse ronco, ni quienes sienten que para la moral de todos es más importante ganar que jugar bien. Respetamos el festejo. Nos adherimos a él. Queremos que Argentina siga ganando 2 a 1, aunque tenga que sufrir cada resultado como lo sufrió Alemania Federal en 1974 o Inglaterra en 1966, hasta coronarse también Campeón del Mundo. Eso, sin embargo, no puede hacernos olvidar lo que siempre pregonamos, lo que siempre sostuvo Menotti a lo largo del proceso de preparación del seleccionado, lo que es verdad comprobada desde que existe el fútbol: los triunfos solos, sin base de sustentación en el juego o en la lucha, tienen vida efímera. Y si Argentina no mejora su producción del segundo partido del Mundial, si no corrige sus defectos estructurales y funcionales, si no levanta su nivel de rendimiento individual, la alegría de hoy puede transformarse en el lamento de mañana.



Daniel Valencia, de actuación irregular, se le escapa a Henry Michel, uno de los mejores en Francia (Paphoto.co.uk)


Peligro para la Selección: Rocheteau ante Fillol y Passarella, los dos jugadores que sostuvieron 
a Argentina en defensa. Más atrás, observa Lacombe (¿Fuente?)


Daniel Alberto Passarella ganó casi siempre de alto y cortó mucho juego de bajo,
 en base a intuición y agilidad. En este caso se anticipa a Lacombe. De todos modos, 
la necesidad de cubrir a todos sus compañeros lo llevó a desubicarse frecuentemente.
 (Texto: El Gráfico - Imagen: www.deportesyahoo.com.ar)


Didier Six fue el atacante más punzante del equipo europeo, causándole muchos sobresaltos a Olguín.
 En este caso, lo enfrenta Luis Galván (www.dailymail.co.uk)


La potencia imparable de Kempes. Todavía sin alcanzar su verdadera jerarquía de gran jugador, pero imponiendo
 su presencia en toda la cancha. Cuando el toque alcance la precisión esperada, la zurda de Kempes podrá 
empezar a definir victorias. Este fue el primero de sus dos tiros en los palos (Texto y foto: El Gráfico)



El difícil equilibrio

Desde que Menotti tomó a su cargo la responsabilidad de hacer felices a 25 millones de argentinos con una Selección capaz de jugar bien y ganar por gravitación de ese mejor juego, no de la casualidad, ha estado buscando ese delicado equilibrio que solo alcanzan los grandes equipos. El equilibrio defensa-ataque. El equilibrio seriedad-alegría. El equilibrio valor hombre-armonía colectiva. El equilibrio sutileza-potencia. El equilibrio técnica-temperamento.
Por momentos se acercó a ese ideal. Por momentos, se alejó. Y contra Francia, ese objetivo quedó distante. Argentina tuvo ráfagas de inspiración y de fervor, pero no tuvo línea de juego. Argentina tuvo hombres capaces de desnivelar individualmente, pero no mostró solidez de equipo. Argentina tuvo la desgracia de quedarse sin Alonso a los pocos minutos de haber entrado en juego y cuando su clase se había insinuado en tres pelotas jugadas con agudeza y profundidad. Argentina debió soportar la caída, la lesión y la salida de Luque durante varios minutos, los más dramáticos, los más angustiosos, porque Francia fue arriba a buscar el empate. Pero, a la vez, Argentina se salvó dos veces en ese final de ahogo, cuando Six desvió junto a un palo lo que parecía empate inevitable y cuando al mismo Six lo bajaron en el área sin que el árbitro cobrase ninguna infracción. Hubo dos zurdazos de Kempes en el poste del arco visitante cuando Argentina apretó durante el primer tiempo y fue preciso esperar hasta el minuto 45 para tener la posibilidad del penal que nos mandó al vestuario con un gol de ventaja.
Si lo medimos a través del fervor, de la voluntad de vencer, del grado de agresividad con que algunos de nuestros delanteros fue a buscar el triunfo, Argentina ganó bien, merecidamente. Pero si tomamos conciencia de los errores cometidos, debemos admitir que nos quedaron muchas dudas y muy pocas seguridades.




Con desborde, toque y gol, Leopoldo Luque fue la gran figura frente a los franceses. También había jugado
 muy bien contra Hungría. Aquí, el momento en que Tresor, al arrojarse a sus pies cuando el delantero
 intenta rematar, desvía la pelota con su mano (¿Fuente?)


Gallego reclama el penal. Luego de las deliberaciones y tras consultar con el linesman 
candiense Winsenmannn, el juez suizo Duvach otorga el penal (www.twb22.blogspot.com)


La precisión de Passarella para ejecutar el penal. Zurdazo cruzado al palo
 izquierdo cuando el arquero amagaba para la otra punta (Texto y foto: El Gráfico)


La descarga tras el momento tenso y el festejo de Daniel. 
Mientras Houseman y Kempes se acercan para abrazarlo... (El Gráfico)



No hubo equipo

El mayor defecto que le vimos al equipo fue justamente que no fue equipo. Tomado como unidad de juego y de trabajo, el cuadro francés fue más parejo, más ordenado, más claro y hasta más consistente, aunque le haya faltado la fibra combativa y la definición que tuvo el nuestro.
Los primeros 15 minutos fueron de real zozobra, porque nuestra defensa no tomaba hombre ni hacía zona. Por ejemplo: Luis Galván no marcaba férreamente a Lacombre ni cruzaba a espaldas de Olguín cuando el marcador lateral era desbordado. Generalmente, los nuestros tomaban contacto con el adversario cuando la pelota había circulado en otra dirección, hacia otro rival. Y cuando marcamos la defensa, involucramos en el concepto también a los volantes, cada uno de los cuales era tomado 1 contra 2 inexorablemente, como si hubiera en la cancha más casacas azules que albicelestes. A la vez, los defensores franceses siempre se las ingeniaban para apretar a los delanteros nuestros, sin dejar hilos sueltos, hombres desmarcados, ni espaldas descubiertas. Eso se corrigió con el correr del primer tiempo, pero no como resultado de una mejor sincronización de movimientos sino por ráfagas de aciertos individuales. Pero aciertos desparejos, que propiciaban el encuentro de tres, a lo sumo cuatro hombres, pero no de todo el conjunto o de una mayoría de sus integrantes. Y el mismo defecto se acusó en la etapa final, cuando Francia alcanzó un merecido empate y hubo que salir a jugarse por la victoria. 
No puede haber gran funcionamiento asociado si no se produce una suma de buenos y muy buenos desempeños individuales. Y eso no se dio casi nunca. Rescatamos a Passarella en el fondo, cruzando a todos y cortando balones en profundidad con intuición y capacidad atlética. Pero siempre pensando que si lo pasaban a Passarella, detrás de él solo quedaban el milagro, la angustia o la capacidad de Fillol para agrandarse en los momentos difíciles. Rescatamos del medio juego la lucha de Gallego, generalmente en inferioridad numérica. Rescatamos del ataque los arranques personales y los encuentros espaciados pero temibles de Luque y Kempes. Fueron muchos, demasiados, los que no acompañaron adelante, los que no pelearon en el medio y los que no aguantaron atrás.
La imprecisión en las entregas siguió siendo grande, en proporción de siete pases equivocados sobre diez. Y las posibilidades de ganar mano a mano, muy remotas cuando no la recibían Luque o Kempes.



Michel Platini llegó a la Argentina como la gran estrella de Francia y del Nancy de ese país. Todavía con  22 años
 -quince días después de este enfrentamiento cumpliría 23, cuando él y su selección ya se habían marchado- 
los grandes éxitos de este magnífico jugador estaban por llegar (www.historiadelfútbolenimágenes.blogfree.net)


Didier Six y Daniel Passarella  (¿Fuente?)



    En tres fotos, el empate de Francia: 
a) Francia ataca por la derecha y Michel levanta la pelota por encima de Passarella. La recibe Lacombe y la levanta nuevamente,
 esta vez  para superar el intento defensivo de Fillol, quien queda en el camino...



b) La pelota se eleva casi verticalmente, desciende, pega en el travesaño y rebota hacia el campo, en tanto Olguín, 
Galván y Six caen dentro del arco. Queda la pelota picando, intenta pararla Lacombe con el pie izquierdo y... 



c) ... la deja servida para el remate de Platiní. La pelota pega en Olguín pero ya dentro del arco.
 Empata Francia y crece la angustia argentina (textos y fotos: El Gráfico).


Platini y Ardiles: Estuvieron lejos de destacarse,
 aunque el francés anotó el empate de su equipo (¿Fuente?)


Minuto 73. Argentina juega contra el reloj, buscando el gol del triunfo. No se 
vislumbra la posibilidad de llegar hasta que Ardiles se la entrega a Luque. El 
centro delantero, a 25 metros del arco, la baja con el pecho, gira
 y sacude el derechazo potente, a media altura...


El remate pasa junto a Tresor seguido por las miradas tensas de Luque, Ardiles, Oriz y Kempes...


... para ir a meterse sobre el poste derecho de Baratelli. Es el gol del triunfo. La cancha y las tribunas
 se convierten en un mar de abrazos enloquecidos y felices (Textos y fotos: El Gráfico)



Lo que no podemos regalar

Ya quedó definido que el equipo argentino es uno cuando tiene la pelota y otro muy distinto cuando la pierde y es atacado. Esa clara definición nos obliga a plantear nuestro juego de una sola manera: jugando ofensivamente, con o sin la pelota. Con ella, limpiando el camino, fabricando claros y llegando con pelota asegurada. Sin ella, apretando la salida de los defensores y volantes contrarios, sin retroceder a esperar, sin refugiarnos en el fondo, porque no podemos darnos el lujo de regalarle la manija psicológica del partido. Contra Francia, equipo que no juega mal pero que no tiene fortaleza espiritual, cometimos ese pecado. Y tanto dejamos agrandar al equipo de Michel Hidalgo que casi perdemos el partido...
Las lesiones de Alonso y Luque suman otro motivo de inquietud a este momento de inseguridad y nervios. La falta de luces que han mostrado Ardiles y Houseman en los dos primeros encuentros de la zona nos complicó la salida y la llegada. Los errores defensivos no fueron graves porque Francia no tiene delanteros combativos y con potencia para definir. Pero esos errores, frente otro ataque, pueden tener consecuencias serias. No se puede llegar a Campeón del Mundo regalando tantas ventajas. Y nosotros deseamos fervientemente que Argentina llegue a Campeón Mundial.



Sin embargo, no todas fueran buenas para el gran Luque: 
Lopez salió a buscarlo luego de un saque lateral y le comete una violenta falta. 
El delantero cae mal, recostado sobre su brazo derecho (El Gráfico)


Luque, muy dolorido, espera la llega del Dr. Oliva. Aunque logró jugar el partido
 hasta el final,  más tarde se comprobaría  que tenía luxación de codo.  El delantero 
sufriría durante la 2º Ronda una circunstancia mucho más dramática (El Gráfico)


Un hombre importantísimo y fundamental del Seleccionado Nacional fue
 Mario Alberto Kempes. La escena lo muestra jugando y pensando, con la cabeza
 levantada y la vista barriendo el campo de juego, mientras lo persigue Bossis. 
(Texto y foto: El Gráfico)


Michel Platini se retira del estadio tras intercambiar su camiseta y con toda la tristeza: 
Francia perdió su segundo encuentro y quedó afuera del Mundial (www.theguardian.com)


(Las imágenes de El Gráfico pertenecen al siguiente grupo de fotógrafos: Forte, Abaca, Alfieri (padre e hijo), 
Legarreta, Speranza, Maffuche, Frías, Rondini, Dopazo, Burriel, Vogliano, Salto e Higinio González.)



Síntesis (El Gráfico)

Francia manejó el partido con más criterio que Argentina aunque le faltó la agresividad que mostraron hombres como Luque y Kempes, cuyo aporte fue decisivo. La lucha se definió con un golazo de Luque, pero hasta el final subsistió la incertidumbre por el resultado ya que Argentina no supo controlar la manija técnica y psicológica del partido, permitiendo la reacción visitante. Nuestra defensa dio ventajas en la marca y tampoco fue acertado el enlace defensa-ataque para mantener la posesión de la pelota.

Juvenal (Julio César Pasquato)



Argentina
Francia
5. Ubaldo Fillol  (7)
21. Bertrand-Demanes  (6)
15. Jorge Olguín  (3)
2. Patrick Battiston  (5)
7. Luis Galván  (4)
3. Maxime Bossis  (7)
19. Daniel Passarella  (6)   
8. Marius Tresor  (5)
20. Alberto Tarantini  (4)
6. Christian López  (5)
2. Osvaldo Ardiles  (4)
11. Henry Michel  (7)
6. Américo Gallego  (5)
9. Dominique Bathenay  (4)
21. Daniel Valencia  (5)
15. Michel Platini  (5)
9. René Houseman  (3)
18. D. Rocheteau  (4)
14. Leopoldo Luque  (8)
17. Bernard Lacombe  (6)
10. Mario Kempes  (7)
19. Didier Six  (7)
1. Norberto Alonso (-)
1. Dominique Baratelli  (6)
16. Oscar Ortiz (-)
        -----
                                                                               
                                                       Calificación del encuentro: Intenso
                                                         Actuación del árbitro: Correcta


                                                                  Figura del partido: Leopoldo Luque




Con este resultado, Argentina pasó a la 2º Ronda , mientras que Francia quedó eliminada del Torneo. 
El último partido de la Selección -frente a Italia- definirá las posiciones finales 
y cúal de los dos equipos seguirá en Buenos Aires y cúal deberá marchar hasta Rosario...










2 comentarios:

  1. Luis que opinás del tema del famoso penal dado a la Argentina, que el árbitro reconoce que estuvo mal cobrado? Parte de las famosas polemicas del '78

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    Respuestas
    1. Creo que Tresor no tuvo intención de tocar la pelota con su mano, aunque tal vez en aquella época no se tenía tanto en cuenta si era o no intencional, como pasa hoy. Habrá influído la presión de nuestros jugadores, la localía, tal vez. Sí creo que Francia no mereció perder, por mérito propio y porque Argentina jugó mal. Aunque también creo que la selección tenía una ambición más fuerte que la francesa, un equipo que estaba comenzando a crecer y que brillaría en los 80. Saludos!

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