domingo, 27 de octubre de 2013

Testimonios (1930: V)



Si bien este blog se centra en los partidos disputados por la selección argentina, hay notas que merecen un lugarcito aunque se aparten un poco de dicho objetivo y entren ya en los detalles de la historia general de los mundiales. Ejemplo de ello es el artículo siguiente, que vale la pena ser leído:

"EL CONTE VERDE Y LA PRIMERA COPA DEL MUNDO EN MONTEVIDEO"
Por Carlos Castillo
 (www.crucerosenuruguay.blogspot.com.ar) 
Sábado 12 de mayo de 2012


El Conte Verde, barco italiano utilizado por las selecciones para viajar al Mundial


"Los dos títulos olímpicos obtenidos por la selección de fútbol de Uruguay en París 1924, y en Amsterdam 1928, la convirtieron en una de las potencias futbolísticas a lo largo de la década de los años 20'. En 1929 , en el congreso de la FIFA, en Barcelona, y gracias a Jules Rimet se concede a Uruguay el privilegio de organizar el primer campeonato mundial de fútbol. Así pues Uruguay, confiada en su imbatibilidad se dispuso a la preparación del torneo con gran efusividad y meticulosidad. 


Ausencias a última hora

Definitivamente, Uruguay fue la sede de la primera Copa del Mundo de fútbol, aunque la mayor parte de los países que habían manifestado tanto entusiasmo en el Congreso de Barcelona un año antes se echaron atrás ante lo que consideraban como una aventura, especialmente por la duración del viaje a través del Atlántico. Francia adujo la imposibilidad de hallar catorce o quince jugadores capaces de representar dignamente a su fútbol y que pudiesen gozar de las seis semanas de vacaciones necesarias para participar en el torneo mundial. Fue precisa toda la habilidad dialéctica del propio Jules Rimet para convencer personalmente a jugadores y directivos de que no se podía abandonar una empresa en la que Francia, representada por él mismo, había tenido tanto empeño en su creación y puesta en marcha. En la ausencia de España tuvo un peso determinante el informe del seleccionador José María Mateos, que consideraba el viaje a Montevideo impracticable por tres razones fundamentales: por un lado, el perjuicio económico que causaría a los clubs de los que se escogiesen jugadores; por otro lado, la imposibilidad de una concentración tranquila en suelo uruguayo, debido a los previsibles agasajos de que serían objeto; y, finalmente, por el cansancio del mismo Campeonato y del viaje de vuelta, que obligaría a retrasar los campeonatos regionales o a prescindir, en los primeros encuentros, de los jugadores seleccionados, se optó, pues, por no participar. Finalmente, pues, sólo cuatro equipos europeos tuvieron la valentía de afrontar una expedición que, en su momento, todos, a excepción de los británicos, habían aprobado; fueron Bélgica, Yugoslavia, Rumania y Francia. 


El Conte Verde: El barco de Gardel y de la primera Copa del Mundo

SS Conte Verde era el nombre de la embarcación que llevó a Montevideo a 5 seleccionados, una terna de árbitros, el presidente de la FIFA y la Copa del Mundo. Alrededor de ese viaje se escribieron varias historias que no pasaron inadvertidas gracias al fútbol. En el año 1923 la compañía Lloyd Sabaudo, adquiría un navío de lujo para unir los puertos de Génova y de Nueva York. Pocos años después la línea se amplió y el SS Conte Verde ya no sólo iba a Norteamérica, sino que también comenzó a mirar al Sur. En uno de sus viajes trasladó el desde Francia cuerpo del escritor argentino Ricardo Güiraldes, acompañado nada más ni nada menos que por Carlos Gardel. El 18 de junio de 1930 el SS Conte Verde hizo, tal vez, su viaje más especial. Jules Rimet se había encargado de convencer a cuatro selecciones europeas de viajar al Mundial en Uruguay y había que trasladarlas hasta Montevideo. Los yugoslavos no eran problema, porque partirían desde el puerto de Marsella en el SS Florida y junto a ellos irían los egipcios. Pero los africanos llegaron tarde y se tuvieron que volver a Alexandría. En el puerto de Villefranche-sur-Mer, Rimet esperaba con ansias la llegada del barco. Había partido del puerto de Génova hacía unas horas y en la terminal se habían subido los rumanos, que fueron a la Copa gracias a todo lo que se movió el Rey Carol. 


De cómo participó Rumania del Campeonato

El Rey rumano tenía poca popularidad de la buena en su país. Durante la Primera Guerra Mundial desertó del ejército y se escapó con una amante, Ioana Lambrino, que era hija de un General. Tuvieron un hijo (el Príncipe Mircea) y tras el escándalo los separaron. Al año siguiente Carol se casó con la Princesa Eleni de Grecia y en 1921 tuvieron a su hijo, el Príncipe Mihali. Pero Carol seguía escapándose para encontrarse con sus amantes, entre ellas el amor de su vida, Magda Lupescu, por la quien abdicó a la corona. Magda era una apasionada de los deportes y le contagió el gustito a Carol. Por eso no le fue difícil a Rimet convencerlo para que lleve a su selección a Uruguay y además le venía bien levantar un poquito la popularidad con sus súbditos, interfiriendo en el juego que tanto apasionaba a su pueblo. En junio de 1930 volvió al sillón real, llamó al experimentado Costel Radulescu y se encargó de conseguir los jugadores para la selección. Los rumanos eran bien amateurs. Trabajaban para ganarse el sustento (la mayoría en una petrolera inglesa) y además jugaban al fútbol. Carol se encargó de buscar a los mejores jugadores y convenció a sus patrones para que le cubrieran su puesto de trabajo durante 3 meses. A cambio, él mismo se encargaría de sus salarios. También le organizó una gran fiesta de despedida antes de que se fueran para Génova a abordar el SS Conte Verde. Junto a ellos subió un coro rumano que estaba de gira. 






El Conte Verde sigue su viaje

Una vez en Puerto de Villefranche-sur-Mer abordaron la selección de Francia, dos árbitros mundialistas (Thomas Balway y Henri Christophe) y Jules Rimet con su hija y la Copa creada por el escultor francés Albert Lafleur. Sólo faltaba Bélgica. El 20 de junio la embarcación llegó a Barcelona donde estaban esperando los belgas, que habían viajado tren desde Bruselas, sumándose al resto de las delegaciones. También subió el árbitro más experimentado, John Langenus, que sería el encargado de dirigir los partidos más importantes. Rimet se aseguraba así que el Mundial tuviera participantes del viejo continente. En la cubierta de la lujosa embarcación había turnos para que los jugadores hicieran ejercicios durante los 15 días de la travesía y no perdieran el estado atlético. Los más pibes, como Lucien Laurent, se entretenían pateando una boina rellena con papeles. Nadie se perdió la típica fiesta cuando la embarcación cruzó el paralelo del Ecuador. Ni siquiera los pasajeros de la clase económica, que por poco dinero viajaban con comodidades absolutas, incluyendo agua corriente. Se pasaba del verano europeo al invierno sudamericano (muy cruel y duro, según la excusa que pusieron los italianos para el faltazo), y eso era una buena excusa para el festejo. El coro rumano también entretenía a los jugadores con sus angelicales voces y cualquier otra cosa divertida era buena para hacer pasar el tiempo que tras eternos once días, arribó a Rio de Janeiro, para que subiera la selección brasileña. Aún quedaban cinco jornadas más de viaje antes de llegar a Montevideo el 4 de julio. Uno de los pasajeros tuvo una triste noticia al bajar de la embarcación. Un vocero se acercó al árbitro francés y le dijo: “Señor Balway, lamento informarle que ayer ha fallecido su esposa”. El devastador mensaje no desalentó al francés que se quedó, con una gran tristeza, a dirigir en la Primera Copa.


Llegada a Montevideo

Finalmente, el 5 de julio de 1930, el trasatlántico italiano Conte Verde entró en el puerto de Montevideo en medio de una enorme expectación derivada de la curiosidad de ver a futbolistas llegados de tan lejos para enfrentarse a los favoritos sudamericanos en esta primera confrontación de ámbito mundial. Desembarcaron los equipos de Brasil, Rumania, Francia y Bélgica a los que pronto se unió Yugoslavia, que hizo el viaje a bordo del Florida, un paquebote algo más lento. En Montevideo acogió a la expedición europea un clima dulce y el cariño de toda la población. Los jugadores fueron bien alojados y alimentados, y los directivos, encabezados por Rimet, se vieron en la obligación de asistir a los principales actos conmemorativos del centenario de la Constitución uruguaya como invitados de las máximas autoridades de la nación. Por cierto que los equipos americanos en general y el uruguayo en particular fueron sometidos, desde su primer día de estancia en Montevideo, a severas reglas de concentración. Los jugadores uruguayos, alojados en un excelente hotel, tenían solamente unas horas determinadas para salir de él; el portero de la selección que había logrado los títulos olímpicos en París (1924) y Amsterdam (1928), Mazzali, decidió una noche eludir la vigilancia y pasar unas horas en su casa, pero, descubierto a la mañana siguiente cuando regresaba, fue excluido del equipo a favor del segundo meta, Ballesteros.


Uno de los marineros que hundió al Conte Verde


El fin del Conte Verde

De alguna manera responsable por el suceso de la primera Copa Mundial de la FIFA (Rimet le repetía constantemente al Capitán que el barco iba a ser recordado por llevar la Copa), el SS Conte Verde siguió extendiendo sus viajes. La maravillosa China lo recibía constantemente en Shanghai, con viajes más fascinantes. Cuando se desató la Segunda Guerra, el puerto de Shanghai sirvió para esconderlo, ya que los japoneses se lo querían apoderar. Para evitar esto fue desmantelado a fines de junio de 1943 por los mismos italianos. Pero los japoneses consiguieron el objetivo: lo restauraron, lo convirtieron en navío de guerra y lo rebautizaron como “Kotobuki Maru”, transformado la nave que había escrito cientas de historia en un portaaviones. Un año más tarde un Bombardero estadounidense B-24 no tuvo piedad del otrora Conte Verde, dándole un certero misilazo y enviándolo para siempre al fondo del mar…"




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