sábado, 22 de febrero de 2014

Argentina 1 Alemania Oriental 1



- Segunda Ronda - Grupo A
- Miércoles 3 de julio de 1974
- Hora de comienzo: 19:30
- Estadio: Parkstadion - Gelsenkirchen
- Árbitro: John Taylor (Inglaterra)
- Árbitro asistente 1: C. Thomas (Gales)
- Árbitro asistente 2: M. Mostafa Kamel (Egipto)
- Condiciones del campo de juego: Regular (muy resbaladizo)
- Espectadores: 38.000 (Otras fuentes: 53.054)




Argentina
Alemania Oriental
12. Ubaldo Fillol
1. Juergen Croy
20. Enrique Wolff
3. Bernd Bransch
5. Angel Bargas   X
4. Konrad Weise
10. Ramón Heredia  
6. Ruediger Schnuphase
7. Jorge Carrascosa
18. Gerd Kische
6. Miguel Brindisi
2. Lothar Kurbjuweit
18. Roberto Telch
7. Juergen Pommerenke
3. Carlos Babington
8. Wolfram Loewe
11. René Houseman
20.  Martin Hoffmann
2. Rubén Ayala
14. Juergen Sparwasser  X
13. Mario Kempes
11. Joachim Streich
DT: Vladislao Cap
DT: Georg Buschner

- Goles:
               PT:  15’ Streich (0-1) y 23’ Houseman (1-1).
               ST:  No hubo goles.

- Cambios:                   
                  Argentina: No se efectuaron.
                  Alemania O.: ST: 20’ E. Vogel por Loewe y 35’ P. Ducke por Streich.

- Amonestados:                           
                             Argentina: Bargas.
                             Alemania Oriental: Sparwasser.
 - Expulsiones: -
- Otras incidencias: -


                                                           * Alemania Oriental, también denominada República
                                                    Democrática de Alemania (D.D.R.: Siglas en el  idioma original).





Resumen del 1er. Tiempo



Resumen del 2do. Tiempo



Parte del plantel de Alemania Oriental en un entrenamiento (Wikipedia)


El capitán Bernd Branch con la mascota de 1974 (Wikipedia)


Enrique Wolff y Bernd Branch (www.sueddeutsche.de). 



La Selección Argentina frente a la "otra Alemania"
Por lo menos algo le vimos, pero ya era tarde
Por Osvaldo Ardizzone
El Gráfico 2857 -9/07/74


"Cuando empezamos a creer ya estábamos en el infierno.
La tarde del último miércoles. Tarde caliente. En el preámbulo, en el comentario. Pasé por Dortmunt. Las bandas holandesas que marchaban hacia el estadio. Algún grupo brasileño también con el partido en la cara. Estos juegan por algo, me dije para mí... Allá, en Frankfort, los alemanes con los polacos también jugaban por algo. O por todo. En cambio yo me iba para Gelsenkirchen en este mundial de las interminables expediciones ferroviarias. ¿Qué podía ocurrir allá? El partido privado. El que estaba fuera de toda excitación, de toda influencia. Allá se encontrarían Argentina y la D.D.R. para cambiarse las penas, para confraternizar en el desconsuelo del adiós definitivo. Por ahí, como no juegan por nada, sale un buen partido, comentó alguien. Y no salió nada. Justamente porque no jugaban por nada. Porque se fueron los ánimos. Porque ya estaba lejos Munich, que era el único estímulo por el que se luchaba antes. ¿Para mí qué importaba? ¿El último examen argentino en Europa? Sí. Seguramente ése podía ser el único incentivo.

La D.D.R., la marca por todo el campo, la pasión irreflenable por el anticipo, la potencia física, la dinámica, todo ese vigoroso fundamento que sostiene a esta versión 'clásica' de un fútbol europeo ya casi postergado por los mismos europeos. Pero al menos importaba comprobar cómo resolvía todo eso este equipo argentino condenado a dos derrotas en esta segunda vuelta decisiva... Y al cabo ésa fue la más elocuente conclusión. Yo oí comentar por ahí, aun en los círculos argentinos, que ésta había sido la mejor producción del seleccionado. Pero no puedo coincidir porque a mí juicio no se jugó bien. Fue un trámite helado, como fue helada y ventosa la tarde de Gelsenkirchen. Noventa minutos sin ningún excitante emotivo, con esa sensación de 'media máquina' en los dos, más especialmente en la actitud de 'los del Este', muy lejana y muy distante a la que les vvi en su triunfo frente al equipo de Beckenbauer, allá en Hamburgo... Y eso es muy fácil de comprobar porque -a despecho de la calidad técnica del juego- los equipos denuncian siempre una fisonomía, un gesto, una presencia, una convicción, unas ganas..., y ese partido no guardaba ninguna relación ni con el Dormunt ni con el Francfort. Jugar por nada, luchar por nada,  ¿y quién se sobrepone a ese estado de ánimo vacío?



Ramón Heredia y Ruediger Schnuphase (www.mdr.de)



Brindisi y Houseman siguen el avance alemán (¿Fuente?)


Una ocasión para los europeos que no se concretará. El arquero argentino con el número 12 
es Ubaldo Matildo Fillol, quien hizo su presentación mundialista en este encuentro (¿Fuente')


Otra posibilidad de los alemanes, sin consecuencias (¿Fuente?)



Lo rescatable de Argentina

Por eso me digo que este partido no me sirve para mucho. Porque está pesando todo el proceso anterior de la campaña. Pero después de esos veinte minutos jugados con bastante buen fútbol frente a Brasil, después de este intrascendente partido frente a la D.D.R., se me ocurre que en el grupo se ha experimentado una conversión en sus principios. Una saludable transformación en sus convicciones, tanto en el cuerpo técnico como en los mismos jugadores. Es como si ahora, ya cayendo la marca, el líbero, la dinámica, la potencia física, el anticipo y todos los fantasmas que nos habíamos elaborado y que tanto abrumaban las noches de los conductores. Reitero que, a mi juicio, no llegamos a jugar bien. Pero vi a un equipo más liberado que, incluso, contó con una coherencia en su formación. Como si de golpe hubiésemos renegado de todos los miedos, de todas las improvisaciones, de todos los cálculos. 'Oigan, vamos a jugar a ver qué pasa'. 'Vamos a expulsar de la mente todas las cárceles, todos los temores, a tirar por la ventana la doble punta de lanza, los cuatro volantes estacionados y preocupados, los marcadores de punta privados de salida'. Sé que no se jugaba por anda, pero, al menos, jugamos o intentamos jugar.

Porque vi al Pancho Sa inmolado al sacrificio de cuidar los últimos veinte metros escasos de su franja izquierda, pensando nada más que en el puntero que podía ganarle el fondo. Sin intentar un solo y hasta tímido desenganche, asfixiado por el cartel de 'prohibido' que le paralizaba el cerebro y las piernas. Y sin que este concepto vaya en desmedro del 'cuevero' que hay en Pancho Sa, vi a Carrascosa más propietario de esa función. Por oficio, por familiaridad, por convicción para irse al ataque y aventurarse hasta la bandera de enfrente como en la maniobra del único gol argentino. Vi a este Miguel Brindisi, todavía no definitivamente recuperado, pero al menos con la presencia y la dinámica de ese Brindisi que transita toda la cancha, que resuelve con una jugada de calidad, que pica al claro, que desequilibra en el tranco, que cambia y asegura el destino a treinta metros. Vi los piques de Wolff por la raya, mezclando habilidad y vigor para ir a desembocar en el fondo. A Telch, ya reivindicado de las acusaciones contra su supuesta lentitud. Y a la zurda de Carlos Babington,  ya jugador de mundiales, siempre destapada a pesar de la marca arriba, de la persecución improstituible, encontrar los dos metros de luz que necesita para recibir y maquinar todo lo que sigue...



El cabezazo de Streich viaja a la red sin que Wolff pueda impedirlo 
(autor de la fotografía: Mittelstädt Rainer)


Este fue el último gol que recibió Argentina en el Torneo. La Selección sufrió al menos 
un tanto en cada uno de los seis partidos que disputó, y logró marcar en cinco de ellos. (¿Fuente?)


En la escena junto a los alemanes aparecen: Babington, Telch, Kempes y Heredia (¿Fuente?)


René Houseman toma de lleno el balón y anota el empate con fuerte remate.
 Es su tercera conquista en la Copa (httpar.deportes.yahoo.com)


Y vi el fondo más sólido con la posición que más se ajusta a las características de Heredia y con el trabajo de marca afuera que se le adjudicó a Bargas. No sé si importaba ganarle a la D.D.R., para despedirse del torneo y regresar con un triunfo. Por otra parte, no es justamente el equipo de los del Este que seduce por su fútbol. Porque fuera de Hoffmann, de Striech -que jugó los veinte minutos iniciales como muy buen atacante-, del líbero Bransch, todos los demás son más simpatizantes de la destrucción que de la creación. De todos modos, me obliga al rescate de lo mejor quemostró nuestra selección en este compromiso póstumo. El regreso a todo lo que no debimos postergar. La expulsión del miedo que nos ataba la mente y nos impedía jugar. Lo mismo que hicimos cuando se nos iba el partido con Polonia. Lo mismo que volvimos a mostrar cuando Italia era vida o muerte. Pero, ¿es que son mejores que nuestros jugadores los italianos, los alemanes de la D.D.R.? ¿Estos alemanes de la D.D.R. apoyados en la oscuridad de un pizarrón donde solo cuenta la marca, el anticipo, el pique, el hombre a hombre y el contraataque? 

Porque, por momentos, aún destacando otra vez que no jugaban por nada, los advertí desconcertados frente a un equipo que rota, que cambia las posiciones sobre la misma maniobra, que puede trabajar en los espacios más reducidos. Y digo que hasta pudimos ganar en goles. Que después de quince minutos, cuando recrudecían las dudas de Fillol frente a los pelotazos de ese buen jugador que es Streich, sin producir una destacada actuación, en un partido intrascendente y demasiado tibio en las ambiciones recíprocas, volvió a demostrar que puede enfrentar a todos esos extraños y misteriosos dispositivos europeos. Y pudimos ganar, si es que eso importaba, por un gol que malogró Houseman junto al palo.. Por otro cabezazo de Bargas, por una pelota que se le quedó entre los pies a Brindisi en el trance final del remate... Pero tocamos, rotamos. Esto es tal vez lo más rescatable. Rotamos constantemente sobre la misma marcha de la maniobra, con el ritmo y en el tiempo adecuados para desequilibrar, usamos gambeta para ganar en el mano a mano con la sobriedad adecuada. Para suprimir al insobornable obstáculo que solo se entrega con el foul postrero.



Houseman bajó su nivel en la Segunda Ronda. De todas formas, fue uno 
de los más destacados de Argentina  a lo largo del Campeonato (Youtube)


Jorge Carrascosa -en su única presentación como titular en el Torneo- 
intenta cortar el avance rival (¿Fuente?)


Frente al jugador alemán vemos a Telch, Kempes y Ayala. De este plantel, 
solo Mario, Houseman y Fillol estarían presentes en 1978.
 (www.gelsenkirchener.geschichten.de)


"El gol que se pierde Ayala. El cabezazo desviado a dos metros de los palos. 
Una de las buenas oportunidades que fabricó Argentina. Rotando. Jugando sin ataduras."
(Texto y fotografía: El Gráfico)


Pero no nos resignamos a la marca. No bajamos los brazos sometidos a la inflexibilidad del anticipo, justamente de un fútbol que, aquí en Europa, solo es célebre por eso. Porque no deja jugar. Porque asfixia marcando. Como lo demostró en la primera ronda, ganando la serie con cinco puntos y ninguna derrota. Cuando para los expertos que, también pronosticaban a Italia como ganador del torneo, también la D.D.R. figuraba entre los más sólidos aspirantes... ¿Cómo le tenemos que jugar a una formación con esos fundamentos? ¿Imitándolos? ¿Intentando la contramarca? ¿Especializándonos en fuerza física? ¿Buscar al punta de lanza o los dos con el pelotazo largo para que Bransch y Kische se transformen siempre en los mejores jugadores de la cancha? Yo ví a este equipo alemán perder todos sus atributos frente a Chile, que debió ganar ese partido. Y Chile, aún con menos dinámica, empleó los mismos recursos de nuestro equipo. Es que sin dejarme 'impresionar' en exceso por lo que intentamos en este partido, me fui pensando que habíamos vuelto todos a la coherencia. Que después de los fracasos y de algunos tibios éxitos, de los vaivenes que vivimos a lo largo de los dos meses en Europa, se volvió a creer en lo que desde el comienzo se había decidido expulsar.

Sé que todavía hay impurezas, que el equipo necesita la incorporación de otros nombres, que nos falta mucho para llegar a Holanda, pero me voy a referir a una frase de Cruyff, respondiendo a una pregunta mía sobre el ritmo argentino: 'No, yo creo que eso no tiene nada que ver ni es censurable. Cada cual se mueve en el campo conforme al estilo que está metido en su mentalidad. Lo que importa es imponerlo, pero peor es traicionarlo...'
Nosotros por el miedo nos hemos traicionado muchas veces. Ahora que hasta los mismos jugadores empezaron a creer, y hasta el cuerpo técnico en la elección de los hombres, ya estamos en el infierno. Sin ninguna posibilidad de enmendarnos. Al menos por ahora."



Argentina
Alemania Oriental
Ubaldo Fillol   (5)
Juergen Croy   (6)
Enrique Wolff   (6)
Bernd Bransch   (6)
Angel Bargas  (6)
Konrad Weise   (7)
Ramón Heredia  (7)
Ruediger Schnuphase  (5)
Jorge Carrascosa   (6)
Gerd Kische   (5)
Miguel Brindisi   (6)
Lothar Kurbjuweit   (6)
Roberto Telch   (6)
Juergen Pommerenke   (6)
Carlos Babington   (7)
Wolfram Loewe   (5)
René Houseman   (5)
Martin Hoffmann   (6)
Rubén Ayala   (5)
Juergen Sparwasser  (5)
Mario Kempes   (5)
Joachim Streich   (7)
---------
E. Vogel   (3)
--------- 
P. Ducke   (-)


                                           Figura de la cancha: Carlos Babington
                                                   Calificación del partido: Discreto
                             Árbitro: Regular (mal en la administración de la ley de ventaja)
                                                              Fuente: El Gráfico


Síntesis (El Gráfico): "Argentina volvió a demostrar que puede competir con cualquiera de los que están en el torneo (por ahora a excepción de Holanda) a poco que recuente en la marca y la dinámica 'europea' y consigamos definirnos en estilo y hombres para interpretarlo. En un trámite sin mucha 'pasión' y sin mucho público en las tribunas -porque lo que se jugaba era muy poco- por momentos se logró confundir a la famosa 'marca' de 'la Oriental' agregándole a la mejor técnica una mayor cuota de rotación para quebrar el hombre a hombre por toda la cancha. Y, tal vez importa destacar que, en esta oportunidad, presentamos una de las formaciones más coherentes dentro de los hombres que disponíamos."


Posiciones Finales - Grupo A (2da. Ronda)

País
J
G
E
P
GF
GC
DG
Puntos
1. Holanda
3
3
0
0
8
0
+8
6
2. Brasil
3
2
0
1
3
3
0
4
3. Alem.O.
3
0
1
2
1
4
-3
1
4. Argentina
3
0
1
2
2
7
-5
1


Finalista del Mundial: Holanda
Por el Tercer Puesto: Brasil
Eliminados: Alemania Oriental y Argentina



"Cuando los jugadores argentinos se enteraron de la muerte del presidente Perón (1º de julio), no querían jugar el partido. Los dirigentes pidieron la postergación pero, como no existía una previsión en los reglamentos para esas circunstancias, fue rechazada. 'Cumplimos para evitar una sanción  reglamentaria', explicó René Houseman."                                                 

 ABC de los Mundiales -  Olé

"El 1º de julio de 1974, antes del partido con Alemania Democrática, falleció en Argentina el presidente Perón. En la concentración argentina decidieron montar una suerte de altar, con varias fotos del General, y por allí desfilaron los jugadores y los integrantes del cuerpo técnico para rezar por su memoria"

95 Historias de Selección - El Gráfico - Edición Nº 4446 - Mayo de 2014







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