lunes, 6 de enero de 2014

Inglaterra 1 Argentina 0



- Cuartos de Final
- 23 de julio de 1966
- Hora de comienzo: 15:00
- Estadio: Wembley - Londres
- Árbitro: Rudolf Kreitlein (Alemania Federal)
- Árbitro asistente 1: Gottfried Dienst (Suiza)
- Árbitro asistente 2: Itsvan Zsolt (Hungría)
- Espectadores: 90.584


Inglaterra
Argentina
1. Gordon Banks
1. Antonio Roma
2. George Cohen
8. Oscar Ferreiro
3. Ray Wilson
4. Roberto Perfumo
5. Jack Charlton  A
12. Rafael Albrecht
6. Bobby Moore
7. Silvio Marzolini
4. Nobby Stiles
10. A. Rattin   A  EXP
7. Alan Ball
15. Jorge Solari  A 
16. Martin Peters
16. Alberto González
9. Bobby Charlton  A
20. Ermindo Onega
10. Geoffrey Hurst
19. Luis Artime  A
21. Roger Hunt
21. Oscar Más
DT: Alf Ramsey
DT: Juan Carlos Lorenzo

- Gol:
          ST  33’, Geoffrey Hurst, de cabeza
             
- Cambios: No se efectuaban (salvo el arquero, si se lesionaba)
- Tarjetas: No se utilizaban.
- Amonestados: Rattin, Solari y Artime (A) - J. Charlton y B. Charlton (I)
- Expulsiones: PT - 35’, Antonio Rattin
- Otras incidencias: Ver  Expulsión de Antonio Rattin
                          



Nace una gran rivalidad

Dos encuentros, hasta el momento, pueden ser señalados como los más trascendentes del paso de la Selección Argentina por los Mundiales (y por razones bien diferentes): La final rioplatense de 1930 y la goleada sufrida frente a los checoslovacos en 1958. Estamos ahora, entonces, ante el tercero de los partidos inolvidables: aquel en que nuestro equipo se midió con los británicos en el gran estadio de Wembley.
En realidad, ambos países ya se habían enfrentado en varias ocasiones. En la primera de ellas, los ingleses vencieron como locales por 2 a 1 (1951). Fue la tarde de Rugilo, el "León de Wembley". Dos años después la cita los convocó en Buenos Aires. Allí Argentina se impuso por 3 a 1. Grillo pasó a la inmortalidad con su famoso gol desde un ángulo muy cerrado. Días después comenzaron a jugar un tercer encuentro, pero la lluvia obligó a suspenderlo cuando empataban sin goles. En 1962, se produjo la primera confrontación mundialista. Inglaterra ganó sin dejar dudas (3-1). Por último, un gran recuerdo para los argentinos: la albiceleste gana la Copa de las Naciones en Brasil e Inglaterra es uno de sus vencidos (1-0). 
Como se ve, todo hasta aquí muy parejo y -sobre todo- bastante tranquilo, sin polémicas para destacar. Pero el match al que hoy hacemos referencia tiene un peso muy distinto. Se trata del verdadero inicio de la rivalidad entre ambas selecciones. Muchos conocerán los motivos, otros no tanto. Los invitamos a leer, ver y escuchar los pormenores de aquella tarde imborrable.

LDP




Resumen del partido



Los equipos salen a la cancha, colmada con 90.000 espectadores (bleacherreport.com)



El árbitro alemán Rudolf Kreitlein y, más atrás, Antonio Rattin, cuando aún no podían imaginar 
la situación que los enfrentaría (Los Mundiales de Fútbol y la Copa 82) 


En primer plano, uno de los grandes cracks ingleses de todos los tiempos: Bobby Moore. 
Detrás, Rattín y Marzolini, dos emblemas del fútbol argentino (theguardian.com)


Otra imagen de la entrada argentina: Rattin, Perfumo, Marzolini, Solari, 
Ferreiro y Albrecht (Los Mundiales de Fútbol y la Copa 82)


Estadio de Wembley durante el desarrollo del torneo
 (FIFA.COM - Sin información sobre el orígen y autor de la fotografía)



"Europa contra América"

La predisposición, tanto de la organización como de los árbitros, a ayudar a los representantes europeos se haría más evidente en los cuartos de final. Las brutalidades no castigadas contra Pelé, el hecho de que Inglaterra jugara todos sus encuentros en Wembley y con unos espacios de recuperación, entre partido y partido, superiores a los de los otros equipos, fueron la primera parte de una comedia que tendría su culminación en los partidos Inglaterra-Argentina y Alemania-Uruguay.

Inglaterra-Argentina

El colegiado alemán Kreitlein falseó el encuentro de cuartos de final entre ingleses y argentinos, jugado en Wembley el 23 de julio, facilitando la victoria británica por 1 a 0. A los 35 minutos de juego del primer tiempo interrumpió bruscamente la acción para expulsar a Rattín, capitán y mejor jugador sudamericano, sin motivos aparentes. El señor Kreitlein buscó visiblemente una querella dirigiendo al jugador numerosas observaciones y avisos en alemán. Es posible que Rattín contestase al colegiado, sin ser a su vez comprendido, con una cierta desenvoltura; pero en todo caso Kreitlein tomó una decisión extremadamente grave.
Para compensar la ausencia de su capitán, los argentinos optaron por conservar el balón, quitando a los ingleses la posibilidad de construir su juego con un mínimo de coherencia. Marzolini, Solari y Onega se lucieron especialmente en esa tarea, dejando la iniciativa y el dominio a sus adversarios.
A pesar de ello fueron los argentinos los que dispusieron de la segunda oportunidad de marcar por mediación de Más, pero el pequeño jugador chutó ligeramente desviado. Paradójicamente, la única oportunidad de gol de los ingleses fue aprovechada por la cabeza de Hurst (33', ST) en situación dudosa, y a partir de este momento el encuentro dejó de tener cualquier significado.

Enciclopedia Mundial del Fútbol - Tomo I - España, 1981.




Rafael Albrecht (12) ante el delantero inglés (fuente a confirmar)


Gordon Banks atrapa el balón ante la presencia de Jorge Solari (El Libro del Fútbol - Tomo II)


Jack Charlton (hermano de Bobby) rechaza de cabeza (El Libro del Fútbol - Tomo II)


Luis Artime entre Geoffrey Hurst y Bobby Moore (es.fifa.com)


Banks acaba de desviar la pelota al córner  tras el remate argentino 
en el transcurso del primer tiempo (Los Mundiales de Fútbol y la Copa 82)


Alan Ball y Oscar Ferreiro. Observa Jorge Solari (www.storiedicalcie.altervista.com)



Para Bobby Charlton -figura fundamental del equipo 
inglés- fue su tercer partido frente a los argentinos


Una acción de peligro frente al arco de Antonio Roma (storiedicalcio)


Roma atrapa el balón custodiado por Roberto Perfumo y Rafael Albrecht (Getty Images)




Artime, al igual que Más, debió moverse 
algo aislado del resto del equipo (El Gráfico)


Kreitlein se abre paso entre los jugadores caídos como producto de un choque (www.dgamers.net)


Instantes después, cuando son atendidos los jugadores de ambos equipos (flickr.com)




Una farsa grotesca

"Con la perspectiva de los años, resulta bastante sencillo trazar un cuadro de lo sucedido en esa tarde bochornosa, que no puede enorgullecer a ninguno de sus protagonistas. Evidentemente, los factores se conjugaron para que aquello fuera una farsa grotesca, donde el deporte fue el mayor de los ausentes.
El principal protagonista de esa tarde desgraciadamente famosa fue el señor Rudolf Kreitlein. Calvo y diminuto, con ínfulas autoritarias. Le gustaba gesticular y convertirse en protagonista del partido, una de las peores enfermedades profesionales que pueda aquejar a un árbitro.
Otro de los culpables fue el propio equipo argentino o, quizás, las consignas que trajo al campo de juego. Brian Glanville admite que 'lo triste de todo ésto es que, si los argentinos hubieran aprovechado la ocasión para jugar al fútbol, tal vez habrían ganado'. Se llegó al colmo de pensar que la solución era aguantar un cero a cero para que el partido fuera definido arrojando una moneda. El propio Valentín Súarez, 'orientador' de la delegación argentina, lo dijo: 'La consigna era no dialogar con el árbitro. Si ya sabíamos que el juez iba a ser parcial con nosotros, no debíamos darle motivos para que lo fuera...Cuando usted sabe que se la van a dar, no puede poner la cara'. La poco educada actitud final de los jugadores, cuando concluyó el partido, fue la gota de agua que contribuyó aún más a exacerbar los ánimos.

Y el equipo inglés no está exento de responsabilidad, ni mucho menos. Salió a la cancha decidido a probar que podía saber tanto de transgredir las leyes del juego como cualquiera, y que eso resulta mucho más sencillo cuando se cuenta a favor con la ceguera parcial de un árbitro sospechosamente tuerto. Un individuo de las características de Nobby Stiles no necesita que nadie lo estimule para demostrar su calaña. Cuando advirtieron que la táctica argentina no era la de pegar -los ingleses cometieron el doble de fouls que los albicelestes en el curso del encuentro- sino enfriar el juego y lograr el transcurrir del tiempo, entraron en el mismo tono e hicieron todo lo posible para exacerbar a una tribuna que ya había demostrado su pasión por la cerveza. Si Rattín gesticulaba, Bobby Charlton gesticulaba más. Pero mientras los argentinos iban a parar individualmente a la libreta del árbitro, los ingleses gozaban de la más total impunidad. Lo que motivaba un continuo pedido de explicaciones. El Sr. Kreitlein las proporcionaba con la delicadeza de un sargento prusiano, y en el mismo idioma. Que, por supuesto no era el de los argentinos. Por cada minuto que estaba en juego la pelota, había cinco de diálogo de tono encendido.

Dentro de lo que podía verse con algún parecido al fútbol, los ingleses tenían el predominio, más por lo que les cedían los argentinos que por condiciones propias. Entre Artime y Más, los dos solitarios delanteros y el resto de sus compañeros, se abría un abismo que nadie se animaba a franquear. Inglaterra no poseía un jugador de la enorme sutileza de Ermindo Onega, pero Onega estaba dedicado a destruir, lo mismo que los otros.
Y así llegó el minuto 33, el momento en Kreitlein expulsa a Rattín (ver 'La expulsión de Antonio Rattín' en la entrada siguiente), presumiendo que lo había insultado. Y si los argentinos habían utilizado una táctica conservadora cuando eran once en la cancha, es fácil imaginarse lo que ocurrió después aunque 'Pinino' Más tuvo en sus pies la posibilidad del gol. 

Todo el segundo tiempo fue una monótona repetición del único argumento ofensivo de los ingleses: el centro elevado sobre el área. Como el arquero Roma levantó muchísimo en este encuentro su nivel no muy convincente de los anteriores, la historia tenía un final repetido en sus seguras manos. Hasta que en el minuto 77, un largo centro de Peters fue a caer en el lugar odiado por todos los arqueros: el ángulo del área chica. Y allí estaba Geoffrey Hurst, incluído ese día en lugar del ídolo Jimmy Greaves, que hasta ese momento no había satisfecho a nadie. El cabezazo de Hurst fue gol. En los diez minutos que faltaban, los ingleses dieron pruebas de que futbolísticamente no se tenían mucha confianza, y retrocedieron a su arco para defender la conquista. Pero el partido concluyó 1 a 0, y el silbato final dio motivo para reacciones extemporáneas de algunos titulares y suplentes del equipo argentino, en el campo de juego y en el vestuario...

Los Mundiales de Fútbol y la Copa 82 - España, 1981



Un momento decisivo: Kreitlein expulsa a Rattín (El Gráfico)


Gran oportunidad para la selección: el disparo de Oscar Más 
se va muy cerca del palo de Banks (El Gráfico y el Mundial)


Centro desde la izquierda del ataque inglés. Hurst se anticipa 
y de cabeza decreta el triunfo de su selección (Los Mundiales de Fútbol y la Copa 82)


El gol desde otro punto de vista (espn.com)


La pelota ya superó a Roma (fifa.com)


El balón tocó la red. Los ingleses comienzan a festejar (Youtube)


La euforia del goleador. El encuentro era muy duro y complicado (espncf.com)


Alan Ball abraza a Hurst. El resultado está sellado (thetickr.com)


Al finalizar el partido, el DT inglés Alf Ramsey impide el intercambio de camisetas
 entre George Cohen y Alberto González (fuente a confirmar)


A pesar de los intentos de Ramsey, Bobby Charlton se retira del campo con una camiseta argentina. 
Lo mismo sucede con algunos de sus compañeros (www.fifaworldcup.webspace.virginmedia.com)



Inglaterra pasa a Semifinales;  Argentina eliminada del Torneo.














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