martes, 14 de octubre de 2014

Argentina 6 Perú 0



- Segunda Vuelta Final - Grupo B
- Miércoles 21 de Junio de 1978
- Hora de comienzo: 19:15
- Estadio: Rosario Central (Rosario - Santa Fe)
- Árbitro: Robert Wurtz (Francia)
- Árbitro asistente 1: Ferdinand Biwersi (Alemania)
- Árbitro asistente 2: Sergio Gonella (Italia)
- Espectadores: 40.000 (aproximado)
- Condiciones del campo de juego: Buenas


Argentina
Perú
5. Ubaldo Fillol
21. Ramón Quiroga
15. Jorge Olguín
2. Jaime Duarte
7. Luis Galván
3. Rodolfo Manzo
19. Daniel Passarella     
4. Héctor Chumpitaz
20. Alberto Tarantini
22. Roberto Rojas
12. Omar Larrosa
6. José Velásquez  X
6. Américo Gallego  
17. Alfredo Quesada  X
10. Mario Kempes
8. César Cueto
4. Daniel Bertoni
7. Juan José Muñante  X
14. Leopoldo Luque
10. Teófilo Cubillas
16. Oscar Ortiz
11. Juan Carlos Oblitas
DT: César Menotti
DT: Marcos Calderón

- Goles: 
               PT: 20' Kempes y 42' Tarantini.
               ST: 3' Kempes, 5'  Luque, 21' Houseman y 27' Luque.
               
- Cambios:                   
                    Argentina: ST - 20' Houseman por Bertoni y 40' Oviedo por                                                      Gallego.
                    Perú: ST - 6' Gorriti por Velázquez.

- Amonestados:                           
                             Argentina: -
                             Perú: PT 17' Muñante y 35' Quesada - ST 1' Velázquez

- Expulsiones: -
- Otras incidencias: -





 Argentina (de izquierda a derecha): Passarella, Gallego, Bertoni, Fillol, Luque, Olguín, 
Larrosa, Galván, Tarantini, Ortiz y Kempes (www.deportes.yahoo.com)


Los jugadores de Perú entonando su himno nacional : Quiroga, Oblitas, Duarte, Velázquez, 
Manzo, Rojas, Cubillas, Cueto, Díaz, Muñante y Chumpitaz (www.peruenlosmundiales.8m.net)




Partido completo



CON UNA GOLEADA HISTÓRICA, ESTAMOS EN LA FINAL
Por Juvenal
El Gráfico Edición Extra
23 de junio de 1978



Leopoldo Luque, autor de dos tantos (Foto: El Gráfico)


Ya estamos en la final de la Copa del Mundo. Ya casi, podríamos decir: ¡Tarea cumplida! Pero, superado el clima de locura, incertidumbre, ansiedad y desbordante alegría que vivimos en Rosario, sintiendo todavía en las mejillas y en los hombros la humedad de lágrimas felices que nos dejó cada abrazo, sintiendo latir en nuestros oídos el grito de ¡Ar-gen-ti-na!, viendo ondear delante de nuestros ojos miles y miles de banderas celeste y blancas, intentamos parar la pelota y pensar, si no con frialdad, con más calma y algún resto de raciocinio.

¿Merece Argentina estar en la final?

Es la primera pregunta que nos hacemos. Y la respuesta, rotunda y terminante, es sí. Lo merece. Tanto como puede merecerlo Holanda.
Porque en un campeonato disputado bajo el signo de la especulación, por conjuntos-computadoras que amontonaron gente en la media cancha y explotaron, más que sus propias virtudes y posibilidades, las debilidades y errores del adversario, casi siempre con amarretismo, sin arriesgar casi nunca, Argentina fue siempre al frente. Equivocada a veces. Pasándose de revoluciones con frecuencia. Regalándose por exceso de ansiedad. Complicándose porque la tensión nerviosa era más fuerte que la necesidad de razonar el partido.Con todos los defectos estructurales y funcionales que ustedes quieran. Pero brindándose. Entregándose. Yendo al ataque. En algunos casos con ingenuidad. Pero siempre generosamente.
¿Necesitábamos marcarle cuatro a Perú para superar la cantidad y diferencia de tantos que había logrado atesorar Brasil un par de horas antes contra Polonia? Convertimos seis. Y para conseguirlos, generamos el doble de situaciones de gol.


  
 Daniel Passarella, quien estuvo más tranquilo y mejor parado que en los 
encuentros anteriores, y Omar Larrosa, de actuación sobresaliente (Fotos: El Gráfico) 


No podemos aseverar que estemos seis goles arriba de Perú, aunque en nuestras últimas confrontaciones los hemos superado ampliamente, siendo locales y visitantes. No sabemos si, estando Perú en posición más expectante, con algún resto de ilusión, con algo de chance, podíamos haberlos goleado con tanta amplitud y contundencia. Nadie podrá saberlo. Y a esta altura de los acontecimientos, importa muy poco. Es indudable que Perú nos resultó más fácil que a Brasil, cuando lo venció 3 a 0, o a Holanda, cuando solo consiguió empatarle. En esos encuentros, Perú estaba más entero, con más ilusión y en consecuencia, con más fibra combativa. Pero, en cambio, necesitamos trabajar más y jugar mejor que Brasil y Holanda para golear a los peruanos. Ningún gol nos vino de regalo, como pudo serlo el segundo de Brasil, falla de Quiroga que se produjo en el momento psicológicamente justo, para cortar una clara reacción peruana. No metimos ninguno de tiro libre. Todos fueron jugados, elaborados.
No queremos ni debemos echar las campanas al vuelo por esta rotunda victoria que nos ubica en la final de Argentina'78. Necesitamos, sí, elogiar las reservas espirituales y futbolísticas de un conjunto de jóvenes argentinos que volvieron a poner sobre la cancha todo lo que tienen adentro de habilidad, fervor, criterio, ganas y vocación ofensiva.


Mario Kempes fue uno de los mejores de la Selección y empezaba a encaminarse como la figura del Torneo (AFP)



Como suele ocurrir en estos casos en que los goles pasan a tener importancia capital, porque no basta ganar 1 a 0 o 2 a 1, lo más arduo fue meter el primero. Antes, pasamos por dos sofocones. Cuando escapó Muñante por la derecha y la cruzó a la otra punta, haciéndola pegar en el palo derecho de Fillol. Y cuando escapó Oblitas por la izquierda y la hizo salir rozando el palo izquierdo del arquero argentino. Al cuarto de hora del partido la Selección había encontrado tres importantes puntos de sustentación: un conductor claro y sagaz en Omar Larrosa; un zaguero centro que ganaba todos los anticipos en Luis Galván; un mediocampista ofensivo que, al arrancar dejaba un surco en la cancha, a través de Mario Kempes. Hasta que llegó el primero, en pared que se preparó y definió justamente Kempes. Ahí se soltó Argentina. Ya no hubo ansiedad, pases de apuro, pelotas perdidas porque la urgencia de llegar hacía perder de vista la necesidad de asegurar las entregas. Y todo lo que siguió fue, como no hace mucho lo pedíamos en estas mismas páginas, un retorno a las fuentes. A todo lo que quiso y pudo ser Argentina en el ciclo preparatorio.Esto es:un cuadro que sale a jugar, no a trabajar el partido. 


El gran Teófilo Cubillas no pudo lucirse en este partido, aunque su muy buena primera rueda y los 5 goles que
anotó en la Copa redondearon una buena actuación general. En la imagen lo marca Luis Galván, 
otro de los destacados en Argentina  (¿Fuente?)



Una reflexión final, cuando ya estamos mentalmente instalados en las tribunas de River para vivir el último capítulo de esta historia hermosa y vibrante que comenzó para la selección nacional el 2 de junio: cualquiera que sea el resultado deportivo del partido con Holanda, esa no será la culminación de un nuevo estilo y una nueva mentalidad del fútbol argentino, sino apenas el primer paso. Que esta llama encendida se mantenga, más allá del campeonato ganado (o perdido) como un ejemplo de lo que puede y debe hacerse en la Argentina cuando volcamos en el juego toda la alegría que tenemos adentro y ponemos en la lucha toda la seriedad que el triunfo reclama.

Fotos de la revista El Gráfico a cargo de: Forte, Abaca, Alfieri (hijo), Speranza, Legarreta, Ricardo López, La Penna, Prego, Dopazo y Boeri (Enviados especiales a Rosario)

Los fragmentos en color y los subrayados pertenecen a los señalados en negrita en la publicación original.



Kempes al ataque, acompañado por Larrosa y Passarella (www.mundialistasymitos.blogspot.com)



Todos los goles

1-0

Minuto 20. Kempes recibe el pase de Bertoni y arranca en posición de volante derecho. La toca a la izquierda,
para Passarella, y sigue para ir a encontrarse con la devolución en pared, impecable, de primera, a ras del suelo.
 Kempes, incontenible, deja en el camino a Manso y dispara el zurdazo bajo, cruzado al palo izquierdo de Quiroga, inatajable.






(¿Fuente?)


2-0

Minuto 42. Todo empezó en una volea de sobrepique de Larrosa. La pelota rozó en Quezada y Quiroga, esforzándose, manoteó al corner. Lo tiró Bertoni, desde la derecha, al medio del área.Allí estaban Kempes y Gallego (no llegaron en el salto) y también Tarantini. El marcador de punta le dio con el parietal izquierdo hacia abajo y la pelota, tras el pique, se metió junto al postre izquierdo del arquero.







3-0

Minuto 3 (ST). Gol trabajado y definido con belleza y potencia.Tiro libre de Olguín desde la derecha. Kempes, dentro del área, la baja con el pecho para Bertoni, quien se la devuelve en toque corto.Como viene, Mario la clava con un violento zurdazo, abajo, contra el poste derecho de Quiroga. Ya estamos a tiro de la final. Solo falta un gol. Y no tardará en llegar...









ESPNdeportes






4-0

Minuto 5 (ST). Ortiz, cayéndose, habilitó a Larrosa sobre la izquierda y el volante, después de avanzar un par de metros, sacó el centro pasado. Passarella llegaba sobre la derecha y alcanzó a meter el frentazo por encima de Quiroga, hacia el medio del arco.
Luque se lanzó en paloma y fue gol, mil veces gol. El pasaporte a la final estaba sellado.





Olé 



                                                                     
(¿Fuente?)





5-0

Minuto 22 (ST). Ortiz se fabricó el hueco amagando la diagonal hacia el medio y entonces se filtró raudamente entre Duarte y Manso. Cuando se le acababa la cancha sacó el centro rasante. Houseman la empujó a la carrera, superando el cruce de Roberto Rojas. Era la primera pelota que tocaba René, quien había entrado un minuto antes en reemplazo de Bertoni. Casi se funde en la corrida del festejo.



(¿Fuente?)


6-0

Minuto 27 (ST). Argentina juega a voluntad, manejada por la seguridad, el criterio y la estrategia de Omar Larrosa. Y como broche de una gran actuación del conductor argentino frente a Perú, cuando quiere salir jugando Gorriti, se la roba Larrosa para habilitar de inmediato a Luque. La definición es espectacular: derechazo abajo a la izquierda de Quiroga como para que lo sigamos gritando de aquí hasta el domingo...



 


PhotoBlog




Todos los textos sobre los goles y sus respectivas fotografías
 (salvo las indicadas) pertenecen a la revista El Gráfico.




Síntesis (El Gráfico)

El encuentro fue bueno por todo lo que produjo Argentina.Seis tantos y otros tantos que se podrían haber convertido con la necesaria cuota de frialdad para definir. Toque, cambios de frente, pelotazos profundos, la suma de variantes ofensivas manejadas por la inteligencia de Larrosa. Más allá de la excelente actuación del volante, también hay que recatar la entrega física y espiritual de todo el equipo. Sostenido por Luis Galván y Passarella en el fondo, se lanzó a un ataque constante hasta que marcó la diferencia necesaria. Argentina mostró sus condiciones para ser finalista. Perú trató de frenar el ritmo y apeló incluso al recurso de la violencia, pero se vio desbordado por un equipo que lo ahogó con fuerza, temperamento y fútbol.


Argentina
Perú
5. Ubaldo Fillol (7)
21. Ramón Quiroga  (6)
15. Jorge Olguín (6)
2. Jaime Duarte  (5)
7. Luis Galván (8)
3. Rodolfo Manso  (5)
19. Daniel Passarella (7)  
4. Héctor Chumpitaz  (4)
20. Alberto Tarantini (6)
22. Roberto Rojas (5)
12. Omar Larrosa (10)
6. José Velásquez  (5)
6. Américo Gallego  (8)  
17. Alfredo Quesada  (6)
10. Mario Kempes (8)
8. César Cueto  (5)
4. Daniel Bertoni (5)
7. Juan José Muñante  (4)
14. Leopoldo Luque (7)
10. Teófilo Cubillas  (4)
16. Oscar Ortiz (6)
11. Juan Carlos Oblitas  (5)
9. René Houseman (7)
16. Raúl Gorriti (5)
17. Miguel A. Oviedo  (--)
            -----------


Calificación del encuentro: Bueno
Actuación del árbitro: Bien

Figura del partidoOmar Larrosa




Argentina se clasificó para jugar la final del Mundial







domingo, 5 de octubre de 2014

Argentina 0 Brasil 0



- Segunda Vuelta Final - Grupo B
- Domingo 18 de Junio de 1978
- Hora de comienzo: 19:15
- Estadio: Rosario Central (Rosario - Santa Fe)
- Árbitro: Karoly Palotai (Hungría)
- Árbitro asistente 1: Erich Linemayr (Austria)
- Árbitro asistente 2: Adolf Prokop (Alemania)
- Espectadores: 37.326
- Condiciones del campo de juego: Buenas



Argentina
Brasil
5. Ubaldo Fillol
1. Emerson Leao
15. Jorge Olguín
2. Toninho  
7. Luis Galván
3. Oscar
19. Daniel Passarella     
4. Amaral 
20. Alberto Tarantini
16. Rodríguez Neto 
2. Osvaldo Ardiles
17. Batista
6. Américo Gallego  
21. Chicao   
10. Mario Kempes
19. Mendonça
4. Daniel Bertoni
11. Dirceu
14. Leopoldo Luque
18. Gil
16. Oscar Ortiz
20. Roberto Dinamita
DT: César Menotti
DT: Claudio Coutinho

- Goles: -
               
- Cambios:                   
                    Argentina: 45' Villa por Ardiles (lesionado) - 15' ST Alonso                              por Ortiz
                     Brasil: 34' PT Edinho por Rodríguez Neto (lesionado) - 22'                               ST Zico por Mendonça

- Amonestados:                           
                             Argentina: Villa X
                             Brasil: Chicao x  Edinho X   Zico X

- Expulsiones: -
- Otras incidencias: -




Síntesis



Partido completo



 Argentina - De pie: Passarella, Bertoni, Olguín, Tarantini, Kempes y Fillol. 
Agachados: Gallego, Ardiles, Luque, Ortiz y Galván (www.clionauta.hyphoteses.org)



 Brasil - De pie: Gil., Leao, Oscar, Amaral, Batista y Rodríguez Neto.
 Agachados:Toninho, Chicao, Mendonça, Roberto Dinamita y Dirceu (www.futebolportenho.com.br)



Los equipos en el momento de los himnos (www.tocabolatumblr.com)



El fantasma de Brasil nos borró la sonrisa
NO ENCONTRAMOS NUNCA EL PARTIDO
por Juvenal - El Gráfico número 3063 - 20 de junio de 1978



La última expresión de alegría que brotó de la tribuna de Rosario se registró cuando anunciaron el equipo argentino. La voz del locutor cantó: "...Luque..." y explotó la ovación. En ese grito aleteaba la alegría por el retorno y también, intensa, profundamente, la esperanza.
Ya no volvió a reproducirse esa ovación en toda la noche. Del minuto cero al noventa, la selección no produjo nada que ayudase a gritar, a cantar, a reir, a vibrar como en los partidos anteriores de Argentina. Apenas una posibilidad, un silencio anhelante, las gargantas preparadas para abrirse en el alarido de gol y después, el rumor de la decepción, del desaliento.Fue a los 37 minutos de juego, cuando Bertoni escapó apoyado por Olguín, cruzó el pase rasante al medio y, con todo el arco a su disposición, Ortiz desperdició esa gran oportunidad pateando desviado. Eso fue todo lo que concretamos ofensivamente en un partido al que llegamos con la necesidad y las ansias de ganar reflejadas en la misma formación del equipo, con nombres y apellidos que anticipaban un claro 4-2-4. Ahí estaban, en efecto, como cartas de ataque y de gol, dos punteros-punteros como Bertoni y Ortiz y dos atacantes centrales como Luque-Kempes. Este último era el gran tándem ofensivo del Mundial argentino.El binomio que había mostrado complementación, sagacidad, profundidad, potencia y gol dentro de un torneo sin grandes figuras de ataque. Sin embargo, en ese gol hecho que se comió Ortiz por incurrir en el vicio tan argentino de pegarle con el revés del pie en vez de asegurar el zurdazo con el empeine interno, quedó encerrada la única oportunidad de llegar a la red brasileña.Ni antes ni después alcanzamos a provocar una sola situación de peligro, siquiera fuese potencial, frente al arco de Leao.


 

  
La gran posibilidad que perdió Argentina: Desborde de Bertoni por la derecha. Centro atrás, Ortíz 
recibe frente al arco y le da con displicencia. Salió a diez centímetros del palo (texto e imagen: El Gráfico).


Lleva la pelota Gil, apoyado por Toninho. En la marca: Ardiles y Tarantini (www.anotandofutbol.com)



Oficio y camiseta

El rival también juega y no debemos ni queremos ignorar su influencia en esa baja producción del ataque argentino. Aunque las críticas hayan sido más que los elogios para el actual conjunto de Brasil, es indudable que sus integrantes tienen oficio, saben pararse en la cancha, saben estrechar filas, asistirse mutuamente y no les falta viveza para manejar un partido buscando un resultado. Además, en sus relaciones con la pelota, el futbolista brasileño mantiene vigentes sus virtudes de siempre. manejo fácil, seguridad de toque, pegada seca y justa. No es, pese a todo lo que se dice sobre su decadencia, un adversario fácil al que se pueda llevar por delante sin argumentos positivos y convincentes. Además, fue un adversario que salía a buscar el negocio del empate, agrupando gente entre su medio campo y la valla de Leao, con cuatro volantes y solo os delanteros netos.Era probable que se impusiera en la lucha por la media cancha, vista la forma en que la superpobló, aunque siempre nos quedaba la posibilidad de imponerle condiciones en las dos áreas penales. Porque defensivamente teníamos tres zagueros contra sus dos atacantes, admitiendo que podíamos liberar de marca a Olguín para engrosar el medio juego y la salida por el lateral que Brasil dejaba sin ocupar. Y ofensivamente, podíamos llegar con cuatro delanteros a buscar el gol.
Por otra parte, en los últimos años se ha venido acusando un fenómeno imposible de soslayar:por flojo que ande el fútbol de Brasil, no podemos ganarle. Así como antes le ganábamos a Brasil con la camiseta (y antes jugaban Ademir y Zizinho, Pelé y Gerson...) ahora nos cuesta superar a las diez camisetas amarillas que Brasil nos presenta en la cancha, cualquiera sea su relleno humano.
De todos modos, este equipo brasileño que no pudimos superar en Rosario y que, por el contrario, dejó la sensación de que podía vencernos si se hubiera atrevido un poco más en el ataque, no tiene nada que ver con la gloria acumulada por el fútbol de Brasil entre 1958 y 1970. Mendonça y Chicao, por citar a don hombres que tuvieron muy buen rendimiento ante Argentina, son los fantasmas de Gerson y Pelé, así como Gil es el fantasma de Jairzinho (¡ni que hablar de Garrincha...!). Y ni siquiera estuvo frente a nosotros, como un resto de aquel antiguo esplendor, el talento de Rivelino para manejar los piolines desde el centro de la cancha.
Sin embargo, esa sombra de la antigua batucada ganadora, ese conjunto híbrido y sin ritmo y sin genio, volvió a ganarnos con la camiseta. No en el score, gracias a la capacidad de Fillol para agrandarse en las situaciones difíciles, pero sí en el trámite, en el manejo táctico y psicológico de la lucha, aspectos en los que el scratch fue claramente superior a nuestro equipo.




Minuto 17. Error argentino y peligro de gol para Fillol. Baja Ortiz para a auxiliar a su defensa y en su afán de dejar la pelota servida
 para el rechazo de Passarella se la entrega a los atacantes brasileños. La recibe Roberto y se la lleva Gil, dejando en el camino 
a Passarella y Tarantini. Dentro del área, cuando sale a tapar Fillol,dispara Gil a ras del suelo, buscando el primer palo. 
En notable reacción, el arquero argentino se arroja abajo, a su izquierda, consiguiendo apretar la pelota contra el piso y salvando 
la posibilidad de gol más clara que tuvo Brasil. (texto y fotos: El Gráfico)



www.candangol.blogspot.com


www.topicos-estadao.com.br


www.futbolico.blogspot.com.ar

En esta y en las dos fotos superiores se observan la principales características 
del partido: forcejeos, protestas, infracciones... y poco fútbol. 



¿Qué nos pasó?

No encontramos nunca el partido. Siempre hubo distancia, desequilibrio y divorcio entre quienes debían conectarse para que Argentina tuviera la pelota, progresara en el terreno y llegara aposición de gol. El tándem Kempes-Luque, la gran revelación de los primeros partidos, la gran esperanza de este encuentro casi decisivo, no alcanzó a dialogar en ningún momento. Siempre hubo, entre ellos, muchos metros y una nube de camisetas amarillas. Además, los vimos sin reflejos, sin despegue respecto a sus rivales, sin distancia respecto a la pelota, sin olfato para buscar y encontrar la filtración y el remate.
Tampoco hubo conexión entre los hombres que, con mayor o menor acierto, han establecido un circuito frecuente en el cuadro nacional: Gallego-Passarella-Ardiles-Kempes. Cada vez que Ardiles levantó la vista buscando compañeros con quien seguir la jugada, no encontró gente destapada. Sólo le quedaba una posibilidad. buscar a Olguín para que saliera por la zona que Brasil dejaba libre. Olguín, muy recuperado en el mano a mano, mucho más seguro con la pelota, fue la única salida clara de Argentina. Y lo siguió siendo después de la salida de Ardiles, lesionado, cuando entró Villa para trabajar como iniciador de avances y distribuidor de juego. Y esa obligada deserción de Ardiles nos permitió comprobar lo mucho que pesan sus 62 kilos en el funcionamiento del equipo.
Villa trató de luchar, de tener la pelota, de asegurarla y de jugarla con criterio. Pero la producción que realiza Ardiles, la dinámica que transmite, el auxilio que brinda a todo compañero comprometido por el adversario y por la pelota, no pudo ser reemplazada.
Tampoco fue solución el ingreso de Norberto Alonso por Ortíz. Mientras estuvo en la cancha, al margen del gol que se comió  y los tres contraaataques que fabricó cuando bajó a defender cerca de Tarantini (uno de ellos, mal pase atrás, fue la mejor ocasión de Brasil, tapada brillantemente por Fillol abajo y a su izquierda ante el remate de Gil), Ortíz intentó desbordar y obligó a frecuentes fouls de Toninho para detenerlo. Incluso en la inmejorable oportunidad que desperdició, estuvo ahí, entrando, acompañando.Alonso en cambio, no existió para nada. Y me parece importante recalcarlo porque cuando entró Alonso, en la cancha estaban casi todos los jugadores que el público y la crítica les han venido pidiendo a Menotti.
Queríamos juntos a Kempes, Luque, Alonso, Bertoni y Villa. No convencían Valencia ni Ardiles. Los vimos juntos. ¿Por qué? Porque cuando un equipo no encuentra el partido, cuando los instrumentos desafinan y los intérpretes no están inspirados, la partitura sola no basta. Falta lo otro. La trasmisión, el contagio, la sintonía justa. Los dos únicos jugadores argentinos que sintonizaron la misma onda fueron Bertoni y Olguín. Bertoni, porque mostró pujanza y potencia. Olguín, porque hizo siempre lo más atinado, lo más lógico, y lo hizo con fe. Sin embargo, hubo veces en que Bertoni dejó la raya y Olguín no se lanzó decididamente a explotarla, sino que prefirió esperar en su propio campo y arrancar llevando el balón en vez de ir a buscarlo vacío. Otras veces, Olguín se mandó con ganas y Bertoni no le liberó la raya sino que bajó a pedírsela de pie a pie.


Osvaldo César Ardiles (quien jugó infiltrado) estaba ofreciendo una correcta actuación pero...
(www.futbolico.blogspot.com.ar/revista Onze)

  
...va terminando el primer tiempo y volante se tira a la izquierda para combinar con Ortíz. Cuando intenta escapar a la marca de 
Toninho, pisa mal y cae sin que nadie lo toque. Queda en tierra y se lo llevan con el tobillo inflamado. (texto y fotos: El Gráfico)



Fue muy importante el trabajo de Francisco Jesuino Avanzi (Chicao) como tapón delante de la última línea 
defensiva brasileña. El volante de San Pablo cortó juego, relevó compañeros, sirvió rivales para el quite de sus 
marcadores centrales y dio salida clara a su equipo (Texto: El Gráfico - Imagen: www.futebolportenho.com.br)


Batista queda atrás. Olguín inicia su arranque. Así plasmó su mejor
 actuación en la serie. Solo le faltó probar la media distancia, 
para una tarea perfecta (texto y foto: El Gráfico).


Lo que se repite

Por su falta de vibración y hasta de fibra combativa -virtudes que había expuesto sobradamente en sus anteriores compromisos-, Argentina produjo la performance más pálida de este Mundial. Mejoró la producción estrictamente defensiva delcentro a la derecha.Los vimos mejor parados, con mejor cobertura mutua, a Luis Galván, Passarella, Olguín y Gallego. Pero volvió a defeccionar totalmente Tarantini, cometiendo errores que no se pueden admitir en el nivel internacional.
También se repitió algo que no alcanzamos a explicarnos, por el desaprovechamiento de los recursos humanos que representa: seguimos sin explotar los tiros libres y los corners. Nos sobran shoteadores dotados de potencia y puntería. Pero tiramos "masitas"en vez de apuntarle al palo del arquero y gatillar sin miedo. Y en los tiros desde la esquina derecha nos hemos olvidado de los desparramos que armaba Kempes en Rosario Central, pateando con la izquierda y metiendo todas las combas en el primer palo. ¿O por una razón de filosofía vamos a abjurar de esas jugadas tácticas porque las hacía el Estudiantes de Zubeldía? No olvidemos que Argentina le ganó a Polonia en Chorzow con un corner que tiró Kempes de zurda desede la derecha para que Houseman la cabeceara a la red junto al primer palo.
No obstante la declinación ante Brasil seguimos avanzando. Y al final, casi tuvimos la impresión de que elempate nos favorecía. Todavía podemos clasificarnos para aspirar al campeonato.Pero no podemos esperarlo todo de la casualidad. Tenemos que poner algo de nuestra parte. Y jugando como lo hicimos este domingo, la cruda verdad es que pusimos muy poco.


Los fragmentos en color corresponden a los mismos publicados en negrita en el texto original.

Fotógrafos de la revista El Gráfico: Forte, Abaca, Alfieri (padre e hijo), Legarreta, Speranza, Ricardo López, Prego, La Penna, Dopazo y Burriel.


Mario Alberto Kempes maniobra para superar a Dirceu Guimaraes. 
No estuvo en una buena noche Kempes, muy golpeado y acusando
 merma física pero también empecinado en llevarla un metro y un
 segundo de más sin ningún provecho (texto y foto: El Gráfico)



Ricardo Julio Villa intenta superar a Edinho haciendo el pase al centro. Villa entró en la etapa final por Ardiles
 y aunque siempre intentó lo más correcto, no logró reemplazar la dinámica y la agilidad de maniobra del cordobés.
 (texto e imagen: El Gráfico)


Una ansiada recuperación que no respondió a las esperanzas:
 la del Leopoldo Jacinto Luque, a quien vimos falto de fútbol
y desconcentrado respecto a sumisión dentro del equipo.
 Aquí lo supera Oscar (texto y foto: El Gráfico).



Síntesis (El Gráfico)

Se respetaron demasiado y ninguno se animó a atacar. Brasil manejó mejor el trámite por su mayor oficio en la lucha del medio juego y porque allí impuso superioridad numérica. Argentina sin lograr la pelota, no pudo llegar al arco rival y generó una sola situación de gol que fue desaprovechada por Ortiz. Los brasileños se juntaron mejor y alcanzaron a provocar más peligro transformándose Fillol en la figura fundamental por la importancia de algunas de sus intervenciones cuando las posibilidades para convertir eran muy claras. Brasil, demorando intencionadamente el juego, y Argentina impotente y sin atrevimiento para buscar el triunfo, terminaron conformándose con la igualdad. 

Juvenal




Argentina
Brasil
5. Ubaldo Fillol  (9)
1. Emerson Leao (7)
15. Jorge Olguín  (8)
2. Toninho (5)
7. Luis Galván  (6)
3. Oscar (6)
19. Daniel Passarella  (6)   
4. Amaral (5)
20. Alberto Tarantini  (3)
16. Rodríguez Neto  (5)
2. Osvaldo Ardiles  (6)
17. Batista (6)
6. Américo Gallego  (6)
21.Chicao (8)
10. Mario Kempes  (4)
19. Mendonça (7)
4. Daniel Bertoni  (7)
11. Dirceu (6)
14. Leopoldo Luque  (4)
18. Gil (6)
16. Oscar Ortiz (5)
20. Roberto Dinamita  (4)
22. Julio Villa (6)
6. Edinho  (3)
1. Norberto Alonso (4)
8. Zico  (5)
                                                                               
                                                     

                                                              Calificación del encuentro: Mediocre
                                                                 Actuación del árbitro: Regular

                                                                                    Figura del partidoUbaldo Fillol